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JOHN & WANDA CASIAS Missionaries to Mexico 

"CHANGING THE WORLD THROUGH CHANGING PEOPLE"

La Seguridad

 
Introducción: ¿Puede una persona que ha sido salva perderse otra vez? Es doloroso pensar que hay personas llamadas cristianas que están muy lejos de tener una seguridad de su salvación a pesar de que leen la Biblia y aun predican el Evangelio.

La Santa Escritura enseña con toda claridad que toda persona que pone su fe en el Señor Jesucristo es salva para siempre por la gracia de Dios.
 
El temor de la perdición eterna destruye la paz del creyente. El temor de la perdición eterna limita la acción de la gracia de Dios en la vida de un cristiano. Usted no puede testificar para Cristo con convicción y certidumbre si no esta seguro de su propia salvación. La afirmación en cuanto a que la salvación pueda perderse se basa generalmente sobre cierta forma de racionalismo, el cual, dándole énfasis sólo a determinadas porciones bíblicas no considera el testimonio de la Palabra de Dios en su totalidad. Respecto al problema de la seguridad del creyente, los diferente credos en la cristiandad han tomado posiciones completamente opuestas, los unos frente a los otros; pero haremos notar que el creer o no la seguridad de los que no son salvos es más un asunto de interés vital para cada persona que un simple tema de disputa doctrinal entre los diversos grupos eclesiásticos. Mientras que el gran conjunto de pasajes del Nuevo Testamento que hablan directa o indirectamente sobre este particular y testifican que el creyente está salvo eternamente, Hay solo cerca de veinticinco pasajes que citan los que creen en la inseguridad de los salvos en apoyo en apoyo de su teoría. Es imposible que un individuo pueda estar salvo y perdido al mismo tiempo. Por lo tanto de estos dos grupos de pasajes bíblicos el uno tiene necesariamente que conformarse al otro.

Un estudio cuidadoso de los así llamados “Pasajes de inseguridad” mostrara que en realidad ellos no enseñan tal cosa, que no se oponen a la doctrina positiva de la seguridad y que aparentemente indican inseguridad solamente cuando se entienden y aplican en forma indirecta. Alguno de ellos pertenece a otra dispensación y por consiguiente no pueden aplicarse al cristiano (Mt. 24:13) “Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo”

Ez. 33:7-8 “Tú pues, hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya á la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los apercibirás de mi parte.8 Diciendo yo al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, mas su sangre yo la demandaré de tu mano.”

Mt.18:23-35 “Por lo cual, el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando á hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.25 Mas á éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y á su mujer é hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.26 Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 27 El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.28 Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes. 29 Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.30 Mas él no quiso; sino fue, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.31 Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon á su señor todo lo que había pasado.32 Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:33 ¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?34 Entonces su señor, enojado, le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.35 Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas”

 Mateo 25:30” Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.”

“Otros se refieren a los falsos maestros” no regenerados “de los postreros tiempos”      (I-Tim. 4:1-2) “Empero el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos alguno apostatarán de la fe escuchando á espíritus de error y á doctrinas de demonios;2 Que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia.”

II-P. 2:1-21 “Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, tornarse atrás del santo mandamiento que les fue dado.

Judas. 1:17-19 “Mas vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes han sido dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; 18 Como os decían: Que en el postrer tiempo habría burladores, que andarían según sus malvados deseos.19 Estos son los que hacen divisiones, sensuales, no teniendo el Espíritu.”

Otros describen tan solo lo que no pasa de ser una mera reforma moral (Lc. 11:24-26) Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Me volveré á mi casa de donde salí. 25 Y viniendo, la halla barrida y adornada. 26 Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, habitan allí: y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero”.

Varios de ellos testifican respecto al importante hecho de que la profesión de fe cristiana se justifica por sus frutos en la vida del que profesa tener tal fe. La salvación que es de Dios probara por si misma, en condiciones normales, su legitimad, mediante los frutos que ella produce en la vida de la que posee (I- Juan 3:10) “En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera que no hace justicia, y que no ama á su hermano, no es de Dios”

Jn 8:31 “Y decía Jesús á los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos”.

Jn 15:6 “El que en mí no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden.”

II-Pe. 1:10 “Por lo cual, hermanos, procurad tanto más de hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.”

Stg. 2:14-26 “Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?15 Y si el hermano ó la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16 Y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no les diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿qué aprovechará?”

I-Cor. 15:1-2 “Ademas os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; 2 Por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.”

Hc. 3:6-14 “Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.7 Y tomándole por la mano derecha le levantó: y luego fueron afirmados sus pies y tobillos; 8 Y saltando, se puso en pie, y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando á Dios. 9 Y todo el pueblo le vio andar y alabar á Dios.10 Y conocían que él era el que se sentaba á la limosna á la puerta del templo, la Hermosa: y fueron llenos de asombro y de espanto por lo que le había acontecido.11 Y teniendo á Pedro y á Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo concurrió á ellos al pórtico que se llama de Salomón, atónitos.12 Y viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones Israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ó ¿por qué ponéis los ojos en nosotros, como si con nuestra virtud ó piedad hubiésemos hecho andar á éste?13 El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres ha glorificado á su Hijo Jesús, al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando él que había de ser suelto.14 Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese un homicida”

En adición a todo esto, hay algunos pasajes que contienen advertencias las cuales si se interpretan correctamente no implican la seguridad del creyente bajo la gracia. A los judíos se les advierte que habiendo cesado ya el plan de Dios, los sacrificios del Antiguo Pacto, no queda si no la alternativa de volverse a Cristo o perderse para siempre (He. 10:26) “Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate; yo mismo también soy hombre,”

Y de igual manera tanto como judíos como gentiles son advertidos del peligro de recaer de la obra del Espíritu Santo efectúa para iluminación y conversión de los pecadores (He. 6:4-9) “Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra. 5 Y plugo el parecer á toda la multitud; y eligieron á Esteban, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, y á Felipe, y á Prócoro, y á Nicanor, y á Timón, y á Parmenas, y á Nicolás, prosélito de Antioquía:6 A estos presentaron delante de los apóstoles, los cuales orando les pusieron las manos encima.7 Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalén: también una gran multitud de los sacerdotes obedecía á la fe.8 Empero Esteban, lleno de gracia y de potencia, hacía prodigios y milagros grandes en el pueblo.9 Levantáronse entonces unos de la sinagoga que se llama de los Libertinos, y Cireneos, y Alejandrinos, y de los de Cilicia, y de Asia, disputando con Esteban..”

Así también a los judíos no espirituales se les advierte que no serán recibidos en reino venidero (Mt. 25:1-13) “Entonces  el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.2 Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas.3 Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite. 4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. 6 Y á la media noche fue oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle.7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.8 Y las fatuas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. 9 Mas las prudentes respondieron, diciendo. Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.10 Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.11 Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.12 Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.”

Y los gentiles reciben ciertas advertencias que teniendo solo una aplicación colectiva no pueden referirse al creyente como individuo (Ro. 11:21) “Que si Dios no perdonó á las ramas naturales, á ti tampoco no perdone.” Por otra parte, el que ya está salvo y esta seguro para siempre puede perder su galardón o recompensa (I- Co. 3:15)  “Si la obra de alguno fuere quemada, será perdida: él empero será salvo, mas así como por fuego”.

Col. 1:21-23. “A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo en malas obras, ahora empero os ha reconciliado22 En el cuerpo de su carne por medio de muerte, para haceros santos, y sin mancha, é irreprensibles delante de él: 23 Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído; el cual es predicado á toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro.”  Y ser desaprobado en cuanto al servicio que presta a Cristo (I-Co. 9:27) “Antes hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que, habiendo predicado á otros, yo mismo venga á ser reprobado.” Puede así mismo perder la comunión con Dios por causa del pecado (I- Jn 1:6) “Si nosotros dijéremos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no hacemos la verdad;” Y ser castigado por El (I- Co. 11:29-32) “Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor. 30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.31 Que si nos examinásemos á nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados.32 Mas siendo juzgados, somos castigados del Señor, para que no seamos condenados con el mundo.” (Jn 15:2) “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto”. (I- Jn 5:16) “Si alguno viere cometer á su hermano pecado no de muerte, demandará y se le dará vida; digo á los que pecan no de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que ruegue.” Y es posible que el creyente caiga “de la Gracia” (Gá. 5:1-4) “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre. 2 He aquí yo Pablo os digo, que si os circuncidareis, Cristo no os aprovechará nada. 3 Y otra vez vuelvo á protestar á todo hombre que se circuncidare, que está obligado á hacer toda la ley.4 Vacíos sois de Cristo los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.”

Pero esto no sucede por causa del pecado, porque el cristiano cae de la gracia solamente cuando se torna de la verdadera libertad que disfruta bajo la gracia a la esclavitud que la ley impone. Esto sucede cuando el creyente vuelve a vivir por la Ley.

La doctrina positiva de la seguridad se apoya en una revelación muy extensa en la que menos de 11 hechos inmutables y su correspondiente cumplimiento se establecen y de los cuales uno solo seria suficiente como base adecuada para disfrutar de paz y descanso espirituales tocante a nuestra salvación eterna (I- Jn. 5:10-13) “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo: el que no cree á Dios, le ha hecho mentiroso; porque no ha creído en el testimonio que Dios ha testificado de su Hijo.11 Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.12 El que tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no tiene la vida.13 Estas cosas he escrito á vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.”
 
       I.            EL pacto de Dios- promesa sin condición Jn. 5:24; 6:37; 10:28;  Ro. 8:29-30;

       II.           El Poder de Dios- El es capaz. Jn.10:29;-Ro. 4:21; 8:31-39; 14:4; Ef. 3:20; Fil. 3:21;
                     II Tim.1:12;  He. 7:25;  Ju. 24;

       III.          El amor de Dios- Para los creyentes. Ro. 5:8-11;  Jn 3:16;

      IV.          La Oración del Hijo de Dios- intercesión Jn 17:9-12, 15, 20, Ro. 8:34; He. 7.25.

       V.          La Eficacia de la Muerte Vicaria del Hijo de Dios- Ro. 8:34;  Jn 2:2;  Ro. 5:8;  Ef. 2:7-10;  
                     Jn 3:18;  5:24;  Ro. 8:1;  I Co. 11:31-32;  He. 9:24;

      VI.          La Resurrección del Hijo de Dios- La seguridad del creyente llega a ser materia de 
                     certidumbre por medio de dos hechos vitales relacionados con la resurrección de Cristo.
 
             A.    La dádiva de Dios es vida eterna: Jn 3:16; 10:28; Ro. 6:23; Esta vida eterna es nada 
                     menos que la vida de Cristo resucitada (Col. 2:13; 3:1). Una vida que es tan eterna como
                     El es eterno y tan incapaz de sufrir disolución o muerte como El tampoco puede sufrir 
                     disolución o muerte.

             B.    De manera semejante, por la unión con el Cristo resucitado, realizada en el Espíritu
                     y por la comunicación de la vida eterna, el Hijo de Dios ha llegado a ser parte de 
                     la Nueva Creación bajo la nueva Cabeza representativa que es el postrer Adán (Cristo). 

   VII.             La Intercesión y el Ministerio Pastoral del Hijo de Dios- Lc. 22:31-32; Jn 17:9, 15,
                      20; Ro. 8:34; He. 7:25;  Ro. 5:10;  Jn. 14:19;-
 
   VIII.            La Abogacía del Hijo de Dios- I- Jn 2:1-2; Ro. 8:34; He. 9:24.

    IX.             La Obra Regeneradora Efectuada por el Espíritu- Jn. 1:13; 3:3-5;  Tito. 3:4-6;  
                      I- Pe. 1:4,  I-Jn.3:9; Ro. 8:16-17.
            
     X.             La Presencia del Espíritu en el corazón del Creyente- Jn. 7:37-39;  Ro. 5:5; 8:9;
                      I- Jn. 3:24;  Jn. 14:16;  Ef. 4:30; I-Ts. 5:19.

    XI.             El Sello del Espíritu- Ef. 4:30;  II- Co. 1:22;  Ef. 1:13.
                           
Conclusión: Fil. 2:13; I-Co. 10:13; Ro. 10:13;  Jn. 1:12.     

 

 John and Wanda Casias, Missionaries to Mexico
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